No es cierto que 'madre no hay más que una'. Hay tantas madres como mujeres, porque cada una de ellas es un mundo... y una personalidad distinta. Hay madres que se pasan horas en la cocina y otras que encargan una pizza; hay madres que dedican las 24 horas del día a sus hijos y las hay que trabajan 12 horas fuera de casa; hay madres que abrigan a sus niños para que no se enfríen... y otras que les dejan andar descalzos para que creen sus propias defensas. Hay madre GPS, controladoras, madres perfeccionistas, está la madre amiga, la madre intensa, e incluso una mezcla de cada una de ellas. Y ni una es la buena, ni otra es la mala.
Pero la cuestión es que toda madre aspira la perfección y como aspira a un imposible, llega la frustración y también la culpa, ¿Y por qué cargamos sobre nuestras espaldas con este sentimiento "Vivimos en un mundo que ha puesto unos niveles de exigencia demasiado altos, poniendo unos parámetros ideales que después no pueden cumplirse". El secreto para dejar a un lado la culpa y disfrutar de nuestra faceta de madre es aceptar que "somos ante todo seres humanos", con nuestras virtudes y también con nuestros defectos, Por eso, cuando traemos a un hijo al mundo, no podemos aspirar a no ser nerviosas, ansiosas, obsesivas, controladoras, desordenadas...En la medida en que nos volvemos más flexibles, todo irá mejor, busquemos la posibilidad de seguir siendo personas enteras, sin seguir cuestionándonos a cada paso, culpabilizándonos por lo que hacemos y, sobre todo, por lo que no hacemos" Ya va siendo hora de que las madres empiecen a disfrutar de la labor de ser madres sin ataduras, sin complejos, sin culpas...😉 #lomejordesermama
(Diana Guelar)







